El sol aún dormía, pero ¡kikirikííí! se escuchó desde el corral. Era Don Gallo, el más madrugador de todos.
Cada mañana, antes que el cielo se pintara de rosado, Don Gallo estiraba sus alas, se sacudía las plumas y cantaba fuerte para despertar a todos los animales.
“¡Kikirikííí! ¡Arriba, amigos del campo!”, gritaba feliz.
La vaca decía: “¡Muuu, qué temprano!”, la oveja respondía: “¡Beeeh, aún tengo sueño!”, y el cerdito murmuraba: “¡Oink, solo cinco minutos más!”.
Pero Don Gallo no se rendía. Daba vueltas por el corral, picoteaba el suelo y seguía cantando.
¡Kikirikííí! ¡Kikirikííí!
Una mañana, las nubes cubrieron el sol y todos seguían dormidos. Don Gallo pensó:
—Si no canto, el sol no sabrá que debe salir.
Entonces respiró hondo, infló su pecho y cantó más fuerte que nunca:
¡KIKIRIKÍÍÍÍÍÍ!
El sol asomó su cara entre las montañas, dorando todo el campo. Las flores se abrieron, los pajaritos empezaron a volar y los animales se despertaron sonrientes.
—¡Gracias, Don Gallo! —dijo la vaca—. ¡Tu canto trajo el día!
Don Gallo sonrió orgulloso y movió su cresta brillante. Desde entonces, todos los animales aprendieron que levantarse temprano les permitía disfrutar de un nuevo día lleno de luz y alegría.
Levantarse temprano trae nuevas oportunidades para disfrutar y aprender cosas hermosas cada día.
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¿Por qué leer “El gallo madrugador” a tu bebé?
Porque enseña el valor de la rutina y la alegría de empezar el día con energía, usando sonidos divertidos que estimulan el oído del bebé.
¿A qué edad se recomienda este cuento?
Ideal para bebés de 0 a 3 años, ya que las repeticiones y onomatopeyas captan su atención y fortalecen su comprensión auditiva.
¿Qué mensaje transmite el cuento del gallo madrugador?
Enseña la importancia de la constancia, la alegría y el hábito de levantarse con entusiasmo cada mañana.
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