La luna y el conejito blanco – Un dulce cuento para bebés antes de dormir

La luna y el conejito blanco

Había una vez, en un bosque muy tranquilo, un pequeño conejito blanco que vivía en una acogedora madriguera bajo un árbol grande. Su pelaje era tan suave como las nubes y tan blanco como la luz de la luna.

Cada noche, antes de dormir, el conejito miraba al cielo y saludaba a la Luna.

La luna y el conejito blanco   

—"Hola, Luna bonita. ¿Qué hiciste hoy?" —le preguntaba con dulzura.

La Luna, que brillaba con una sonrisa de plata, bajaba un rayito de luz y le susurraba:

—"Hoy vi niños jugar, pájaros cantar y flores abrirse al sol. Pero mi parte favorita del día... es verte a ti."

La luna y el conejito blanco

El conejito se sonrojaba y se acurrucaba entre las hojas de su cama. Le encantaba escuchar las historias de la Luna.

Una noche, la Luna no apareció. El cielo estaba cubierto de nubes.

—"Luna, ¿dónde estás?" —susurró el conejito, un poco triste.

Entonces, una brisa suave trajo un susurro:

—"Aunque no me veas, siempre estoy aquí, cuidándote desde el cielo."

La luna y el conejito blanco

El conejito cerró sus ojitos y sonrió. Se sintió seguro, amado... y muy feliz.

Desde ese día, supo que, incluso cuando no podía ver a la Luna, ella siempre estaría ahí, mirándolo con cariño.

Y así, con el corazón lleno de ternura, el conejito blanco se durmió... soñando con estrellas, abrazos de luz y un cielo lleno de amor.

La luna y el conejito blanco

🩵 Fin 🩵

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