En un lago pequeño y brillante vivía una ranita muy especial. No era una rana cualquiera… ¡era la más saltarina de todas! 💦
La rana saltarina se despertaba cada mañana con un gran “croac, croac”.
Saltaba sobre una piedra. ¡Plop!
Saltaba sobre una flor. ¡Plic-ploc!
Saltaba sobre el agua. ¡Splash! 🌊
Los animalitos del bosque la miraban con sorpresa.
—¡Qué rana tan divertida! —decía el pajarito azul 🐦.
—¡Qué rana tan rápida! —decía la mariposa amarilla 🦋.
Un día, la rana quiso saltar más alto que nunca. Se impulsó fuerte, muy fuerte…
Y ¡zas! llegó hasta la rama de un árbol grande. Desde allí vio todo el lago, los árboles, las flores y el cielo lleno de nubes. ☁️
La ranita entendió que no se trataba de saltar más alto que los demás, sino de disfrutar cada salto y cada momento.
Así, cada tarde, la rana saltarina enseñaba a los demás animalitos a brincar, cantar y jugar. Y todos juntos hacían del lago un lugar lleno de risas y alegría.
Cada salto, grande o pequeño, es importante si lo disfrutas con el corazón.
1. ¿Qué aprenden los bebés con este cuento?
Aprenden sonidos, movimientos y la importancia de disfrutar jugando.
2. ¿A partir de qué edad se recomienda este cuento?
Desde los 6 meses, porque los bebés disfrutan de las onomatopeyas y las repeticiones.
3. ¿Por qué elegir cuentos con animales?
Porque ayudan a los niños a conectar con la naturaleza y comprender valores como la amistad y la alegría.
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